A comienzos de 2020 también comenzó a cambiar mi relación con el café.
Hasta ese momento, el café había formado parte de mi vida de una manera cotidiana. Fue gracias a mi señora, Mairim, que apareció una curiosidad diferente: el café en grano y el mundo del café de especialidad.
Moler el café justo antes de prepararlo, sentir cómo cambiaba el aroma al romper el grano y comprobar que una taza podía tener sabores muy distintos despertó algo en mí.
Ya no era simplemente café.
¿Por qué un café podía ser dulce sin tener azúcar? ¿Por qué algunos recordaban a frutas, chocolate o flores? ¿Qué hacía que un grano fuera diferente a otro?
Una frase que abrió
un camino.
En ese camino apareció también Nicolás, un amigo que tuvo mucho que ver con que esa curiosidad no se quedara en comprar un mejor café.
«Si vas a tomar café, toma un buen café y con una buena preparación».
Así comenzó una búsqueda para entender los métodos, el grano, los orígenes, las variedades, los procesos y el tueste. Esta historia nace de esa curiosidad: compartir lo que ocurre detrás de algo tan cotidiano para disfrutarlo de otra manera.
Dentro de esos pocos minutos cabe una historia extraordinaria.